La Lengua de Dionisios...

Inquietar -Libros para descargar gratis-

Desde este Blog es posible descargar gratis algunos libros desde mi cuenta personal en academia.edu. Estoy haciéndolo con las propias limitaciones que los tiempos personales imponen. Les pido paciencia. Para encontrar aquellos que ya he subido, dejo aquí el enlace:

https://independent.academia.edu/RayuelaSincielo/Books

lunes, abril 27

Cuatro poemas de Nicanor Parra: El Peregrino / Solo de piano / Advertencia al lector / Autorretrato




EL PEREGRINO

Atención, señoras y señores, un momento de atención:
Volved un instante la cabeza hacia este lado de la república, 
Olvidad por una noche vuestros asuntos personales,
El placer y el dolor pueden aguardar a la puerta:

Una voz se oye desde este lado de la república.

¡Atención, señoras y señores! ¡un momento de atención!



Un alma que ha estado embotellada durante años

En una especie de abismo sexual e intelectual

Alimentándose escasamente por la nariz

Desea hacerse escuchar por ustedes.

Deseo que se me informe sobre algunas materias,

Necesito un poco de luz, el jardín se cubre de moscas,

Me encuentro en un desastroso estado mental,

Razono a mi manera;

Mientras digo estas cosas veo una bicicleta apoyada en un muro,

Veo un puente

Y un automóvil que desaparece entre los edificios.



Ustedes se peinan, es cierto, ustedes andan a pie por los jardines,

Debajo de la piel ustedes tienen otra piel,

Ustedes poseen un séptimo sentido

Que les permite entrar y salir automáticamente.

Pero yo soy un niño que llama a su madre detrás de las rocas,

Soy un peregrino que hace saltar las piedras a la altura de su nariz,

Un árbol que pide a gritos se le cubra de hojas.
  



SOLO DE PIANO 
Ya que la vida del hombre no es sino una acción a distancia.

Un poco de espuma que brilla en el interior de un vaso;

Ya que los árboles no son sino muebles que se agitan:

No son sino sillas y mesas en movimiento perpetuo;

Ya que nosotros mismos no somos más que seres

(Como el dios mismo no es otra cosa que dios)

Ya que no hablamos para ser escuchados

Sino para que los demás hablen

Y el eco es anterior a las voces que lo producen:

Ya que ni siquiera tenemos el consuelo de un caos

En el jardín que bosteza y que se llena de aire.

Un rompecabezas que es preciso resolver antes de morir

Para poder resucitar después tranquilamente

Cuando se ha usado en exceso de la mujer;

Ya que también existe un cielo en el infierno,

Dejad que yo también haga algunas cosas:

Yo quiero hacer un ruido con los pies

Y quiero que mi alma encuentre su cuerpo.


ADVERTENCIA AL LECTOR

El autor no responde de las molestias que puedan ocasionar sus escritos:

Aunque le pese.

El lector tendrá que darse siempre por satisfecho.

Sabelius, que además de teólogo fue un humorista consumado,

Después de haber reducido a polvo el dogma de la Santísima Trinidad

¿Respondió acaso de su herejía?

Y si llegó a responder, ¡cómo lo hizo!

¡En qué forma descabellada!

¡Basándose en qué cúmulo de contradicciones!



Según los doctores de la ley este libro no debiera publicarse:

La palabra arco iris no aparece en él en ninguna parte,

Menos aún la palabra dolor,

La palabra torcuato.

Sillas y mesas sí que figuran a granel,

¡Ataúdes!, ¡útiles de escritorio!

Lo que me llena de orgullo

Porque, a mi modo de ver, el cielo se está cayendo a pedazos.



Los mortales que hayan leído el Tractatus de Wittgenstein

Pueden darse con una piedra en el pecho

Porque es una obra difícil de conseguir:

Pero el Círculo de Viena se disolvió hace años,

Sus miembros se dispersaron sin dejar huella

Y yo he decidido declarar la guerra a los cavalieri della luna.



Mi poesía puede perfectamente no conducir a ninguna parte:

“¡Las risas de este libro son falsas!”, argumentarán mis detractores

“Sus lágrimas, ¡artificiales!”

“En vez de suspirar, en estas páginas se bosteza”

“Se patalea como un niño de pecho”

“El autor se da a entender a estornudos”

Conforme: os invito a quemar vuestras naves,

Como los fenicios pretendo formarme mi propio alfabeto.

“¿A qué molestar al público entonces?”, se preguntarán los amigos lectores:

“Si el propio autor empieza por desprestigiar sus escritos,

¡Qué podrá esperarse de ellos!”

Cuidado, yo no desprestigio nada

O, mejor dicho, yo exalto mi punto de vista,

Me vanaglorio de mis limitaciones

Pongo por las nubes mis creaciones.



Los pájaros de Aristófanes

Enterraban en sus propias cabezas

Los cadáveres de sus padres.

(Cada pájaro era un verdadero cementerio volante)

A mi modo de ver

Ha llegado la hora de modernizar esta ceremonia

¡Y yo entierro mis plumas en la cabeza de los señores lectores!


AUTORRETRATO

Considerad, muchachos,

Esta lengua roida por el cáncer:

Soy profesor en un liceo obscuro

He perdido la voz haciendo clases.

(Después de todo o nada

Hago cuarenta horas semanales).

¿Qué os parece mi cara abofeteada?

¡Verdad que inspira lástima mirarme!

Y qué decís de esta nariz podrida

Por la cal de la tiza degradante.



En materia de ojos, a tres metros

No reconozco ni a mi propia madre.

¿qué me sucede? -Nada.



Me los he arruinado haciendo clases:

La mala luz, el sol,

La venenosa luna miserable.

Y todo para qué

Para ganar un pan imperdonable

Duro como la cara del burgués

Y con sabor y con olor a sangre.

¡Para qué hemos nacido como hombres

Si nos dan una muerte de animales!



Por el exceso de trabajo, a veces

Veo formas extrañas en e1 aire,

Oigo carreras locas,

Risas, conversaciones criminales.

Observad estas manos

Y estas mejillas blancas de cadáver,

Estos escasos pelos que me quedan,

¡Estas negras arrugas infernales!

Sin embargo yo fui tal como ustedes,

Joven, lleno de bellos ideales,

Soñé fundiendo el cobre

Y Iimando las caras del diamante:

Aquí me tienen hoy

Detrás de este mesón inconfortable

Embrutecido por el sonsonete

De las quinientas horas semanales.

-Textos, Nicanor Parra / Imágenes, Edward Hopper-

 

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