lunes, septiembre 22

Diario de Duelo, Roland Barthes. Fragmentos



Al día siguiente de la muerte de su madre, el 25 de octubre de 1977, Roland Barthes empieza un “Diario de duelo”. Escribe con tinta, a veces con lápiz, sobre papeletas que él mismo prepara a partir de hojas de papel estándar cortadas en cuatro y de las que siempre conserva una reserva en su mesa de trabajo.

Mientras redacta este diario, Roland Barthes prepara su curso en el Collège de France sobre “Lo Neutro” (febrero-­‐junio de 1978), escribe el texto de la conferencia titulada “Durante mucho tiempo me acosté temprano” (diciembre de 1978), publica muy numerosos artículos en diferentes  diarios y revistas, escribe La chambre claire entre abril y junio de 1979, redacta el puñado de papeletas su proyecto “Vita Nova durante el verano de 1979, prepara su curso doble para  el Collège de France sobre “La preparación de la novela” (diciembre de 1978-febrero de 1980).

Al principio de estas obras mayores, todas explícitamente puestas bajo el signo de la muerte de la madre, se encuentran las fichas del “Diario de duelo".

(DIARIO DE DUELO 26 de octubre de 1977 - 15 de septiembre de 1979. Traducción de Adolfo Castañón - Texto establecido y anotado por Nathalie Léger)



1977

27 de octubre

—¡No ha conocido usted el cuerpo de la Mujer!

—Conocí el cuerpo de mi madre enferma, luego moribunda



En cuanto alguien está muerto, construcción enloquecida del porvenir (cambio de muebles, etc.): futuromanía.



27 de octubre

SS: —Me encargaré de ti, te haré hacer una cura de calma.

RH: —Desde hace seis meses estabas deprimido porque lo sabías.

Duelo, depresión, trabajo, etc. —pero dicho discretamente, según su costumbre.

Irritación.

No, el duelo (la depresión) es algo distinto de una enfermedad.

¿De qué quieren que me cure?

¿Para encontrar qué estado, qué vida?

Si hay trabajo, el que será dado a luz no es un ser plano, sino un ser moral, un sujeto de valor —y no de integración.



27 de octubre

Todo el mundo conjetura -así lo siento- el grado de intensidad de un duelo.

Pero imposible (signos irrisorios, contradictorios) medir hasta qué punto alguien ha sido alcanzado.



29 de octubre

Cosa rara, su voz que conocía tan bien, de la que se dice es el grano mismo del recuerdo (“la querida inflexión…”), no la oigo.

Como una sordera localizada…



29 de octubre

Idea —que causa estupor pero no desolación—que ella no ha sido “todo” para mí. Si no, yo no habría escrito obra.

Desde que la cuidé, desde hace seis meses, efectivamente, ella era todo” efectivamente, ella era “todo” para mí, y olvidé completamente que había escrito. Yo era perdidamente para ella.

Antes, ella se hacía transparente para que yo pudiese escribir.



29 de octubre

La medida del duelo.

(Larousse, Memento): dieciocho meses para el duelo de un padre, de una madre.



30 de octubre

…que esta muerte no me destruya por completo, quiere decir que decididamente quiero vivir perdidamente,  hasta la locura, y que por lo tanto el miedo de mi propia muerte está ahí, no se ha desplazado ni una pulgada.



31 de octubre

No quiero hablar por temor a hacer lityeratura -o sin estar seguro de que eso no lo sería- aunque de hecho la literatura se origine en estas verdades.



31 de octubre

A veces, muy brevemente, un momento blanco -como de  insensibilidad- que no  es  momento de olvido.

Eso me espanta.



31 de octubre

Acuidad nueva, extraña, para ver (en la calle) la fealdad o la belleza de la gente.



4 de noviembre

El día de hoy, hacia las 17 horas, todo ha sido más o menos ordenado; está ahí la soledad definitiva, mate, a partir de ahora ya no hay otro término sino mi propia muerte.



Nudo en la garganta.

Mi desgarradura se activa al hacer una taza de té, un pedazo de carta, al poner en su sitio un objeto -como si, cosa horrible, yo gozara del departamento arreglado “para mí”, pero este goce se pega a mi desesperación.



Todo esto define el desprendimiento de todo trabajo.



15 de noviembre

Estoy o desgarrado o incómodo y a veces bocanadas de vida.



21 de noviembre

Ahora sí de dónde puede venir la Depresión: al releer mi diario de este verano, (1) estoy a la vez “encantado” (cautivado) y decepcionado: así que la escritura a su máximo es de todos modos irrisoria.

La Depresión vendrá cuando, desde el fondo de la aflicción, ni siquiera podré agarrarme a la escritura.

(1) R. Barthes publicó algunas páginas de este diario del verano de 1977 en  “Délibération”, Tel Quel, núm. 82, invierno de 1979.



7 de diciembre

Ahora, a veces, sube en mí, inopinadamente como un globo que revienta: la constatación: ella ya no está, para siempre y totalmente.

Es algo mate, sin adjetivo -vertiginoso porque insignificante (sin interpretación posible).

Dolor nuevo.


1978

18 de enero

Lo irremediable es a la vez lo que me desgarra y lo que me contiene (ninguna posibilidad histérica de chantaje con el sufrimiento, puesto que todo ya ha sido juzgado).



18 de febrero

Creí que la muerte de mamá haría de mí alguien “fuerte”, puesto que accedo a la indiferencia de lo mundano.

Pero eso ha sido todo lo contrario: soy todavía más frágil (normal: por una nada en estado de abandono).



19 de marzo

M. y yo sentimos que paradójicamente (puesto que comúnmente se dice: Trabajen, distráiganse, vean gente), es cuando estamos agitados, ocupados, solicitados, exteriorizados, que tenemos la mayor aflicción.

La interioridad, la calma, la soledad la hacen menos dolorosa.



2 de abril

¿Qué tengo que perder ahora que he perdido la Razón de mi vida -la razón de tener miedo por alguien?



1 de agosto

La literatura es eso: que yo no pueda leer sin dolor, sin sofocarme de verdad, lo que Proust escribe en sus cartas sobre la enfermedad, el valor, la muerte de su madre, su aflicción, etc.



23 de diciembre

Leves sinsabores, ataques, amenazas, acosos, sentimiento de fracaso, período negro, pesada carga que llevar, “cárcel”, etc.

No puedo impedirme poner esto en relación con la desaparición de mamá.

No es -magia simple- que ella ya no esté ahí para protegerme, mi trabajo siempre estaba concretamente mantenido aparte de ella; es más bien -pero ¿es lo mismo?- que ahora estoy orillado sin escapatoria a iniciarme en el mundo -dura iniciación.

Miserias de un nacimiento.


1979

18 de enero

Desde la muerte de mamá ningun deseo de “construir” -salvo en la escritura.

¿Por qué?

Literatura = única región de la Nobleza (como lo era mamá).



15 de septiembre

Hay mañanas tan tristes…



Algunas notas sobre mamá

Hablar de mamá:

¿y qué, Argentina, el fascismo argentino, los encarcelamientos, las torturas políticas,  etc.? Eso la habría herido. Y la imagino con horror entre las mujeres y madres de los desaparecidos que se manifiestan por aquí y por allá.Cómo habría sufrido si me hubiese perdido.

-Textos, Roland Barthes- 

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