La Lengua de Dionisios...

Inquietar -Libros para descargar gratis-

Desde este Blog es posible descargar gratis algunos libros desde mi cuenta personal en academia.edu. Estoy haciéndolo con las propias limitaciones que los tiempos personales imponen. Les pido paciencia. Para encontrar aquellos que ya he subido, dejo aquí el enlace:

https://independent.academia.edu/RayuelaSincielo/Books

jueves, septiembre 18

Cesare Pavese. Tres poemas: Alter Ego / Sueño / Tienes rostro de piedra esculpida

-Imagen, Mara Light-


Alter Ego



Desde la mañana al ocaso, yo veía el tatuaje

en su pecho sedoso: una mujer rojiza

incrustada, como en un prado, entre el pelo. Allí
    debajo
brama a veces un tumulto que sobresalta a la mujer.

Transcurría el día entre blasfemias y silencios.

Si la mujer no fuese un tatuaje y estuviese viva

y aferrada a su pecho peludo, ese hombre

bramaría aún fuerte en su pequeña celda.



Callaba, tendido en el lecho, con los ojos abiertos.

Un profundo hálito de mar ascendía

de su cuerpo de huesos grandes y recios: estaba

     tendido

al igual que en cubierta. Pesaba sobre el lecho

como quien ha despertado y podría saltar de él.

Su cuerpo, salado por la espuma, chorreaba

un sudor solar. La pequeña celda

era insuficiente para el alcance de una mirada suya.

Al verle las manos, se pensaba en la mujer.


 
-Imagen, Janet A. Cook-


Sueño



¿Aún ríe tu cuerpo con la intensa caricia

de la mano o del aire y en ocasiones reencuentra

en el aire otros cuerpos? Muchos de ellos retornan

con un temblor de la sangre, con una nada. También

     el cuerpo

que se tendió a tu flanco te busca en esta nada.



Era un juego liviano pensar que un día

la caricia del alba emergería de nuevo

cual inesperado recuerdo en la nada. Tu cuerpo

despertaría una mañana, enamorado

de su propia tibieza, bajo el alba desierta.

Un intenso recuerdo te atravesaría

y una intensa sonrisa. ¿No regresa aquel alba?



Aquella fresca caricia se habría apretado a tu cuerpo

en el aire, en la íntima sangre,

y habrías sabido que el tibio instante

respondía en el alba a un temblor distinto,

un temblor de la nada. Lo habrías sabido

igual que, un día lejano, supiste que un cuerpo

se tendía a tu lado.

                   Dormías con ligereza

bajo un aire risueño de efímeros cuerpos,

enamorada de una nada. Y la intensa sonrisa

te atravesó abriéndote los ojos asombrados.

¿Nunca más regresó, de la nada, aquel alba?


 
-Imagen, Do Duy Tuan-


Tienes rostro de piedra tallada



Tienes rostro de piedra tallada,

sangre de tierra dura,

viniste del mar.

Todo lo acoges y escudriñas

y rechazas

como el mar. En el corazón

tienes silencio, tienes palabras

engullidas. Eres oscura.

Para tí el alba es silencio.



Y eres como las voces

de la tierra -el choque

del cubo en el pozo,

la canción del fuego,

la caída de una manzana;

las palabras resignadas

y tenebrosas sobre los umbrales,

el grito del niño- las cosas

que nunca pasan.

Tú no cambias. Eres oscura.



Eres la bodega cerrada

con la tierra removida,

donde el niño entró

una vez, descalzo,

y que siempre recuerda.

Eres la habitación oscura

en la que se vuelve a pensar siempre,

como en el patio antiguo

donde nacía el alba.

-Textos, Cesare Pavese-
Puede descargar Cesare Pavese cliqueando sobre este enlace Share Cesare Pavese.pdf - 104 KB

2 comentarios:

  1. Gracias por Pavese, Daniela. Una sola objeción a la traducción del último poema. Creo que sería más lindo "piedra tallada" que piedra esculpida...

    ResponderEliminar
  2. Acuerdo, Luis, con tu observación sobre la palabra "esculpida". Me basé en el libro "Cesare Pavese - Poesías completas, Ed. de Italo Calvino, cuya traducción la realizó Carlos José i Solosora y reconozco que no fui osada, ya que la sentí discordante. Va de nuevo, aquí, en su lengua. Gracias por tu ojo!

    “Hai viso di pietra scolpita…”

    Hai viso di pietra scolpita,
    sangue di terra dura,
    sei venuta dal mare.
    Tutto accogli e scruti
    e respingi da te
    come il mare. Nel cuore
    hai silenzio, hai parole
    inghiottite. Sei buia.
    Per te l’alba è silenzio.

    E sei come le voci
    della terra – l’urto
    della secchia nel pozzo,
    la canzone del fuoco,
    il tonfo di una mela;
    le parole rassegnate
    e cupe sulle soglie,
    il grido del bimbo – le cose
    che non passano mai.
    Tu non muti. Sei buia.

    Sei la cantina chiusa,
    dal battuto di terra,
    dov’è entrato una volta
    ch’era scalzo il bambino,
    e ci ripensa sempre.
    Sei la camera buia
    cui si ripensa sempre,
    come al cortile antico
    dove s’apriva l’alba.

    ResponderEliminar

Por la travesía, Gracias...

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...