lunes, agosto 25

Tres poemas de René Char. Cuatro edades / Remanencia / Consuelo


Cuatro edades 
I

El otoño para la hoja

El agua hirviendo para el cangrejo

Y el favorito el zorro

Ebrio sobre los hombros luminosos de la Actriz



Adherido al balcón naranja

Un ventisquero de rizos

Acampa en la ansiedad de mi corazón.



II

He estrangulado a mi hermano

Porque no gustaba de dormir

Con la ventana abierta

Hermana mía

Dijo antes de morir

Pasé noches enteras

Mirándote dormir

Inclinado sobre tu brillo en el cristal.



III

Apretados los puños

Rotos los dientes

Con lágrimas en los ojos

La vida

Apostrofándome empujándome y riendo a medias

Yo espiga anticipada de las siegas de agosto

Distingo en la corola del Sol

Una yegua

Me abrevo en su orina.


IV

Mi amor es triste

Porque es fiel

No interpela el olvido de los demás

No cae de la boca como un diario del bolsillo

No es flexible en la angustia que en común se arremolina

No se aísla en las rompientes de la península simulando

pesimismo

Mi amor es triste

Pues está en la naturaleza turbada del amor ser triste

Como la luz es triste

La dicha triste

No has pasado libertad tus correas de arena.



-Versión de Jorge Onfray-


Remanencia
 ¿Qué te hace sufrir? Como si se despertara en la casa sin ruido
el ascendiente de un rostro al que parecía haber fijado un agri0 espejo. Como si, bajadas la alta lámpara y su resplandor

encima de un plato ciego, levantaras hacia tu garganta oprimida la mesa antigua con sus frutos. Como si revivieras tus fugas

entre la bruma matinal al encuentro de la rebelión tan querida, que supo socorrerte y alzarte mejor que cualquier ternura.

Como si condenases, mientras tu amor está dormido, el pórtico soberano y el camino que lleva a él.

¿Qué te hace sufrir?

Lo irreal intacto en lo real devastado. Sus rodeos aventurados cercados de llamadas y de sangre.

Lo que fue elegido y no fue tocado, la orilla del salto hasta la ribera alcanzada, el presente irreflexivo que desaparece.

Una estrella que se ha acercado, la muy loca, y va a morir antes que yo.


-Versión de Jorge Riechmann-



Consuelo

     Por las calles de la ciudad va mi amor. Poco importa

a dónde vaya en este roto tiempo. Ya no es mi amor: el que quiera puede hablarle. Ya no se acuerda: ¿quién en verdad le amó?



     Mi amor busca su semejanza en la promesa de las

miradas. El espacio que recorre es mi fidelidad. Dibuja

la esperanza y en seguida la desprecia. Prevalece sin

tomar parte en ello.



     Vivo en el fondo de él como un resto de felicidad.

Sin saberlo él, mi soledad es su tesoro. Es el gran meridiano

donde se inscribe su vuelo, mi libertad lo vacía.



     Por las calles de la ciudad va mi amor. Poco importa

a dónde vaya en este roto tiempo. Ya no es mi

amor: el que quiera puede hablarle. Ya no se acuerda:

¿quién en verdad le amó y le ilumina de lejos para que

no caiga?

-Textos, René Char / Imágenes, Roberto Ferri-

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