La Lengua de Dionisios...

Inquietar -Libros para descargar gratis-

Desde este Blog es posible descargar gratis algunos libros desde mi cuenta personal en academia.edu. Estoy haciéndolo con las propias limitaciones que los tiempos personales imponen. Les pido paciencia. Para encontrar aquellos que ya he subido, dejo aquí el enlace:

https://independent.academia.edu/RayuelaSincielo/Books

domingo, agosto 3

Tres poemas de Marosa di Giorgio- De súbito, estalló la guerra / Me estaba reservado lo que a nadie/ Había nacido con zapatos. Rojos, finos, de taco alto...



De súbito, estalló la guerra
De súbito, estalló la guerra. Se abrió como una bomba de azúcar
arriba de las calas. Primero, creíamos que era juego;
después, vimos que la cosa era siniestra. El aire quedó
ligeramente envenenado. Se desprendían los murciélagos
desde sus escondites, sus cuevas ocultas caían a los platos,
como rosas, como ratones que volvieran del infinito,
todavía, con las alas.
Por protegerlos de algún modo, enumerábamos los seres y las cosas:
"Las lechugas, los reptiles comestibles, las tacitas...".
Pero, ya los arados se habían vuelto aviones; cada uno, tenía
calavera y tenía alas, y ronroneaba cerca de las nubes, al alcance
de la manos pasaron los batallones al galope, al paso. Se prolongó
la aurora quieta, y al mediodía, el sol se partió; uno fue hacia el este,
el otro hacia el oeste. Como si el abuelo y la abuela se divorciaran.
De esto ya hace mucho, aquella vez, cuando estalló la guerra,
arriba de las calas.


 .................
Me estaba reservado lo que a nadie

Voy a ver brillar los bichos de noche, azules y rosados, color caramelo clavelina.

Iban despacio, cambiándose señales.
Otros muy grandes de capa negra y lunares blancos o blancas y lunares negros.
Y al chocar en algo firme se deshacían con un rumor de seda y de papeles.
Me daba cansancio y temor.
Y así volvía a la silla única pero en el techo, estaban boca abajo matas que con peligro yo había plantado, tomates y azucenas.

Las conejas de adentro de la casa miraban hacia eso con afección.

Y la divinidad, peluda y brillante, descendía por la pared. Eternamente.
 .......................
 Había nacido con zapatos. Rojos, finos, de taco alto...
Había nacido con zapatos. Rojos, finos, de taco alto,
que fueron la desesperación de todos los que vivimos juntos
en aquel tiempo.
Y en la cara tenía varias dentaduras, y lentes celestes como
el fuego.
Al pasar, por la tarde, parecía el ángel de la devoración con
pie punzó.
Mas, en realidad, amó la luz solar. Comía guindas, llevándose
una a cada boca.
Y sentía temor y amor hacia el Maestro Tigre que llegaba
en  la noche a buscar doncellas.
Y nunca la eligió.


-Textos, Marosa di Giorgio / Fotografía, Jaroslaw Datta-

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Por la travesía, Gracias...

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...