La Lengua de Dionisios...

Inquietar -Libros para descargar gratis-

Desde este Blog es posible descargar gratis algunos libros desde mi cuenta personal en academia.edu. Estoy haciéndolo con las propias limitaciones que los tiempos personales imponen. Les pido paciencia. Para encontrar aquellos que ya he subido, dejo aquí el enlace:

https://independent.academia.edu/RayuelaSincielo/Books

miércoles, junio 25

LA ESQUINA ES MI CORAZÓN (o los New Kids del bloque) -Fragmentos-






(...) La esquina de la "pobla" es un corazón donde apoyar la oreja, escuchando la músi­ca timbalera que convoca al viernes o sába­do, da lo mismo; total, aquí el tiempo de­marca la fatiga en las grietas y surcos mal parchados que dejó en su estremecimiento el terremoto. Aquí el tiempo se descuelga en manchas de humedad que velan los ros­tros refractados de ventana a ventana, de cuenca a cuenca, como si el mirar perdiera toda autonomía en la repetición del gesto amurallado. Aquí los días se arrastran por escaleras y pasillos que trapean las mujeres de manos tajeadas por el cloro, comentan­do la última historia de los locos.
La esquina de los bloques es el epicen­tro de vidas apenas asoleadas, medio aso­mándose al mundo para casetear el perso­nal estéreo amarrado con elástico. Un marcapasos en el pecho para no escuchar la bulla, para no deprimirse con la risa del te­clado presidencial hablando de los jóvenes y su futuro.
(...) Entonces nos vamos a los bloques de atrás y se queda la esquina sola porque andan los civiles y empiezan las ca­rreras y los lumazos, hasta se meten en los departamentos y nos arrastran hasta la cuneta y después al calobozo. Y aunque este­mos limpios igual te cargan y la vieja tiene que conseguirse la plata de la multa y le prometo que nunca más, que voy a trabajar, que voy a ganar mucha plata para que nos vayamos del bloque. Porque vive con el co­razón en la mano cuando no llego. Y aun­que le digo que se quede tranquila, ya no me cree y me sigue gritando que son las doce, que me levante, cuando para mí las únicas doce son las de la noche, cuando me espera el carrete del viernes o sábado, para morirme un día de estos de puro vivo que estoy.
Muchos cuerpos de estos benjamines poblacionales se van almacenando semana a semana en los nichos del cementerio. Y de la misma forma se repite más allá de la muerte la estantería cementarla del hábitat de la pobreza.
Pareciera que dicho urbanismo de cajoneras, fue planificado para acentuar por acumulación humana el desquicio de la vida, de por sí violenta, de los marginados en la repartición del espacio urbano.
Pareciera entonces que cada nacimien­to en uno de estos bloques, cada pañal ondulante que presupone una nueva vida, es­tuviera manchado por un trágico devenir. Parecieran inútiles los detergentes y su alba propaganda feliz, inútil el refregado, inúti­les los sueños profesionales o universitarios para estos péndex de última fila. Olvidados por los profesores en las corporaciones mu­nicipales, que demarcan una educación cla­sista, de acuerdo a la comuna y al estatus de sus habitantes. Herencia neoliberal o fu­turo despegue capitalista en la economía de esta "demos-gracia". Un futuro inalcanza­ble para estos chicos, un chiste cruel de la candidatura, la traición de la patria libre. Salvándose de la botas para terminar charqueados en la misma carroña, en el mismo estropajo que los vio nacer. Qué horizonte para este estrato juvenil que se jugó sus mejores años. Por cierto irrecupe­rables, por cierto hacinados en el lumperío crepuscular del modernismo. Distantes a años luz, de las mensualidades millonarias que le pagan los ricos a sus retoños en los institutos privados. 
Por cierto, carne de cañón en el tráfico de las grandes políticas. Oscurecidos para violar, robar, colgar, si ya no se tiene nada que perder y cualquier día lo encontrarán con el costillar al aire. Por cierto, entendi­bles tácticas de vietnamización para sobre­vivir en esta Edad Media. Otra forma de contención al atropello legal y a la burla política. Nublado futuro para estos chicos expuestos al crimen, como desecho sud­americano que no alcanzó a tener un pasar digno. Irremediablemente perdidos en el iti­nerario apocalíptico de los bloques... nave­gando calmos, por el deterioro de la utopía social.
-Texto, Pedro Lemebel / Fotografía, Marcos López-

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