martes, febrero 22

No es que muera de amor...



No es que muera de amor, muero de ti.
Muero de ti, amor, de amor de ti,
de urgencia mía de mi piel de ti,
de mi alma, de ti y de mi boca
y del insoportable que yo soy sin ti.

Muero de ti y de mí, muero de ambos,
de nosotros, de ése,
desgarrado, partido,
me muero, te muero, lo morimos...

Morimos en el sitio que le he prestado al aire
para que estés fuera de mí,
y en el lugar en que el aire se acaba
cuando te echo mi piel encima
y nos conocemos en nosotros,
separados del mundo, dichosa, penetrada,
y por cierto, interminable.

Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos
entre los dos, ahora, separados,
del uno al otro, diariamente,
cayéndonos en múltiples estatuas,
en gestos que no vemos,
en nuestras manos que nos necesitan.

Nos morimos, amor,
muero en tu vientre que no muerdo ni beso,
en tus muslos dulcísimos y vivos,
en tu carne sin fin,
muero de máscaras, de triángulos oscuros e incesantes.
Muero de mi cuerpo y de tu cuerpo,
de nuestra muerte, amor, muero, morimos.
En el pozo de amor a todas horas, inconsolable,
a gritos, dentro de mí, quiero decir, te llamo,
te llaman los que nacen, los que vienen de atrás de ti,
los que a ti llegan.
Nos morimos, amor,
y nada hacemos sino morirnos más,
hora tras hora, y escribirnos y hablarnos y morirnos.

-Texto, Jaime Sabines // Imagen, Victoria Selbach-

1 comentario:

  1. No lo conocía.
    "No es que muera de amor, muero de ti"
    Increible. Vale la pena.

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Por la travesía, Gracias...

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