miércoles, octubre 6

Escribiré quinientas veces el nombre de mi madre



Escribiré quinientas veces el nombre de mi madre.
Con un vestido blanco trazaré cada una de sus letras
por las paredes de mi dormitorio, por el suelo del patio del colegio,
por el pasillo de la casa más antigua. Para recordar mi origen cada vez que yo viva.
En todos los lugares podré besar sus mejillas limpias de cristal, aunque ella duerma lejos:
sus mejillas cercanas que me dolerán allá donde acaricie su nombre escrito.
Tantos días, tantas noches habrá de alimentarme amorosamente con su parábola descalza;
vendrá mi madre a arroparme, mujer de humo, con los ojos tiritando de suerte,
y en cada sueño mis apellidos dolerán como un cartel de bienvenida a un hogar diferente.
Sobre mi cabello, rubio como el de mi madre, la corona que me ciño como hija primogénita de Dinamarca.
Me llamaré Vacía, en honor a mis muertos; miraré cómo retozan de acrílico
las palmas de mis manos, sangrará mi lengua a disposición de mis muertos.
Gritaré quinientas veces el nombre de mi madre para quien quiera escucharlo,
y escribiré que bendigo este medio corazón en huelga mío, pues no olvido:
nací para llorar la muerte de otros.

-Texto, Elena Medel // Imagen, Marc Chagall-

2 comentarios:

  1. Excelente poema!!! Muchas gracias por compartirlo. Elijo al azar -pues hay muchos- un verso que me impactó: sangrará mi lengua a disposición de mis muertos.

    Saludos
    Jeve.

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  2. Jeve... Acuerdo plenamente con Vos... Es un poema con-movedor, de "intensidad y altura", como bien expresó el Maestro Vallejo... Sabés? ese verso que elegiste es uno de los que más me descentran: es, para mí, el punctum, el sartori bartheano del poema. Gracias, una y mil veces, por tu paso, tu estadía, tu pasión por la poesía!
    Mi Abrazo, emocionado,

    ResponderEliminar

Por la travesía, Gracias...

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