lunes, agosto 30

Nana de agua




Nana, niña, nana.
La nieve envejecida de la plaza.
Amaina el fiel invierno
en la luz cansada de diciembre.
Se duerme tu nombre, niña,
en una ciudad de silencios de agua.

Nana, niña, nana.
el tiempo se disfraza con tu infancia.
Y con calma trágica,
detiene a aquel gato rubio y solo,
domestica tus sonrisas,
deshila los volcanes más huraños.

Nana, niña, nana.
El mar está elocuente en esta noche.
Con su camisa blanca,
canta, aterida, la sirena,
en la raíz de las sombras,
-camelias de sangre y de relámpagos-.

Nana, niña, pena.
Niña, nana, agua.

-Texto, Beatriz Hernanz Angulo // Imagen, Xi Pan-

jueves, agosto 26

¿Dónde te has escondido en este tiempo?



¿Dónde te has escondido en este tiempo?
Bajo tus mismas faldas.
Enfundada en tu propia fortaleza negaste la evidencia.
¿Qué evidencia
puede haber si no vas a un entierro?

¿Quién ha muerto en esta eterna primavera?
¿Quién puede morir en este lugar de cielos y volcanes
qué se reflejan siempre en los maizales verdes?
¿Quién soy yo para sentir, ahora, después de la década perdida
este infame dolor que me destroza el pecho?
Soy la superviviente. La que cerró los ojos
y se llenó las orejas con cera.
La que pasó junto a las rocas sin escuchar las voces.
Ciega por propia voluntad para evitar la visión de los buitres
limpiándose los picos en los huesos.

-Texto, Ana María Rodas // Imagen, Danielle O´Brien-

martes, agosto 24

El solicitante descolocado (Fragmentos)



Desempleado
buscando ese mango hasta más no poder
me faltó la energía la pata ancha
aburrido hace meses, la miseria
busco ahora trabajo en la era cómica
dentro o fuera del ramo
si es posible.

Todos los días abro el mundo
un jardín de esperanzas
en la sección empleados
voy clasificándome
atento
este aviso me pide.

Entonces
a escribir con pasión y buena letra
adherido con lealtad
—ser claro—
escucho el ruego del ruiseñor
uniendo lo primitivo a lo culto
la inspiración a la escuela
trato de seducir
con mis antecedentes.

Solicitud detállame
el que suscribe
práctico en desorganizar
está deseando
ganarse un pan en tu establecimiento
hombre de empresa
casilla de correos.

..................

El saboteador arrepentido

En mi rostro está escrita la aceptada
renuncia
tanto vil ostracismo
después supe
el trabajo es salud, es factor
dignifica
y lo otro es el crimen
la poesía maldita

Yo era el brazo derecho ahora no soy nada

Esta guitarra cae ya
volcada de mi alma
su última nota
espera.

-Texto, Leónidas Lamborghini // Imagen, René Magritte-

viernes, agosto 20

Poema de amor



Los que ampliaron el Canal de Panamá
(y fueron clasificados como "silver roll" y no como "gold roll"),
los que repararon la flota del Pacífico
en las bases de California,
los que se pudrieron en la cárceles de Guatemala,
México, Honduras, Nicaragua,
por ladrones, por contrabandistas, por estafadores,
por hambrientos,
los siempre sospechosos de todo
("me permito remitirle al interfecto
por esquinero sospechoso
y con el agravante de ser salvadoreño"),
las que llenaron los bares y los burdeles
de todos los puertos y las capitales de la zona
("La gruta azul", "El Calzoncito", "Happyland"),
los sembradores de maíz en plena selva extranjera,
los reyes de la página roja,
los que nunca sabe nadie de dónde son,
los mejores artesanos del mundo,
los que fueron cosidos a balazos al cruzar la frontera,
los que murieron de paludismo
o de las picadas del escorpión o de la barba amarilla
en el infierno de las bananeras,
los que lloraran borrachos por el himno nacional
bajo el ciclón del Pacífico o la nieve del norte,
los arrimados, los mendigos, los marihuaneros,
los guanacos hijos de la gran puta,
los que apenitas pudieron regresar,
los que tuvieron un poco más de suerte,
los eternos indocumentados,
los hacelotodo, los vendelotodo, los comelotodo,
los primeros en sacar el cuchillo,
los tristes más tristes del mundo,
mis compatriotas,
mis hermanos.

-Texto, Roque Dalton // Imagen, Ronald Kitaj-

miércoles, agosto 18

Manifiesto



Yo me resisto,
en la calle de los ahorcados,
a acatar la orden
de ser tibia y cautelosa,
de asirme a la seguridad,
de acomodarme en la costumbre,
de usar reloj y placidez,
aventura a cuerda,
palabra pálida y mortal
y ojos con límites.

Yo me resisto,
entre las muelas del fracaso,
a cumplir la ley de cansarme,
de resignarme,
de sentarme en lo fofo del mundo
mortecina de una espada lánguida,
esperando el marasmo.

Yo me resisto,
acosada por silbatos atroces,
a la fatalidad
de encerrarme y perder la llave
o de arrojarme al pozo.

Con toda la médula
levanto, llevo, soy el miedo enorme,
y avanzo,
sin causa, cantando entre ausentes.

-Texto, Amelia Biagioni // Imagen, Montserrat Gudiol-

martes, agosto 17

Fragmento de El recado -cuento-



"...Y dejo este lápiz, Martín, y dejo la hoja rayada y dejo que mis brazos cuelguen inútilmente a lo largo de mi cuerpo y te espero. Pienso que te hubiera querido abrazar. A veces quisiera ser más vieja porque la juventud lleva en sí, la imperiosa, la implacable necesidad de relacionarlo todo con el amor. Ladra un perro; ladra agresivamente. Creo que es hora de irme. Dentro de poco vendrá la vecina a prender la luz de tu casa; ella tiene llave y encenderá el foco de la recámara que da hacia afuera porque en esta colonia asaltan mucho, roban mucho. A los pobres les roban mucho; los pobres se roban entre sí...
Sabes, desde mi infancia me he sentado así a esperar, siempre fui dócil, porque te esperaba. Sé que todas las mujeres aguardan. Aguardan la vida futura, todas esas imágenes forjadas en la soledad, todo ese bosque que camina hacia ellas; toda esa inmensa promesa que es el hombre; una granada que de pronto se abre y muestra sus granos rojos, lustrosos; una granada como una boca pulposa de mil gajos. Más tarde esas horas vividas en la imaginación, hechas horas reales, tendrán que cobrar peso y tamaño y crudeza. Todos estamos --oh mi amor-- tan llenos de retratos interiores, tan llenos de paisajes no vividos..."

-Texto, Elena Poniatowska // Imagen, Marc Chagall-

miércoles, agosto 11

Un letrero Soviet en el techo del bloque




Así, fuera poco vivir colgado de una jaula de cemento, donde el choclón de vecinos forman una familia, una salsa de gente que vive al tres y al cuatro intercambiando sus penas y esperanzas en las copuchas de pasillo. Sobre todo cuando citan a reunión porque una gran empresa ofrece poner un cartel en el techo del bloque. Tan grande como los luminosos de Manhattan, tan espectacular como esas marquesinas de neón que hay en el centro. Con tanta luz para iluminar los rincones, y así los patos malos no puedan seguir cogoteando gente. Un super aviso que va a ser la envidia de toda la pobla, porque las señoritas que pasaron encuestando casa por casa para que los vecinos dieran autorización, prometieron las mil y una con tal de instalar el letrero en el techo. Dijeron que si todos estaban de acuerdo, la empresa se comprometía a iluminar los pasillos, a arreglar el techo para el invierno, a hacer un jardín con juegos infantiles para los cabros chicos, a poner protección en las ventanas para los ladrones, a pagar un tanto mensual a cada casa por concepto de publicidad, y a colocar todos los vidrios que faltan. Aseguraron que iban a emperifollar la facha del edificio y lo iban a mantener tan limpio y bonito como uno de esos condominios donde viven los ricos en el barrio alto. Que se iba a organizar un comité de ornato y aseo que botara todos los cachureos que las viejas amontonan en el balcón, que además no se iba a permitir que colgaran los calzones en las barandas porque daba muy mala impresión, que iban a botar todos los tarros, ollas, bacinicas y teteras donde las viejas cultivan plantas pobres, esos cardenales y suspiros, esos mantos de Eva, esas plantas espinudas que sobreviven pese al meado de los volados, las chinitas y las matas de ruda y toda esa ordinariez de jardín rasca iba a desaparecer, lo mismo que los perros pulguientos y los gatos asesinos de palomas, todo iba a cambiar gracias a la generosidad de la marca que iban a instalar en la cabeza del bloque.

Entonces, surgieron las primeras malas caras, las miradas recelo sas de las viejas porque les iban a cambiar sus costumbres, sus mañosas costumbres de amarrar con alambre la destartalada miseria, su porfía de no arreglar el techo y poner una cacerola en la gotera del invierno, su devoción sagrada por los cardenales que florecen como carne de perro, su amor por los quiltros sin raza, fieles hasta la muerte. Y por último, la gota que rebalsó el vaso fue la noticia que se iba a pintar el bloque de un solo color. ¿Y de qué color? Todas preguntaron a coro. Bueno, dijo la niña de la empresa, tiene que ser rojo para que combine con la publicidad del anuncio. Entonces quedó la zorra, en un dos por tres la pacífica reunión se convirtió en una batahola. ¿Y por qué rojo?, dijo la mujer de un paco, va a parecer guarida de comunistas. ¿Y qué tiene en contra de los comunistas? Harto sufrieron con los milicos mientras usted le pegaba en la nuca a su marido que andaba apaleando gente. Quiere que pinten el bloque verde para que parezca retén, ahí sí que se vería bonito. Y por qué no rosado, o celeste, o plomito para que no se note la mugre, porque la gente aquí es tan cochina. Usted será cochina señora que tira la mugre al primer piso. Y usted que se hace la lesa con la venta de mariguana que tiene su hijo. No te metái con mi hijo vieja cabrona que tenis a tu hija trabajando en un topless. Esa sí que no te la voy a aguantar vieja maraca. Y se agarraron del pelo revolcándose ante los crispados ojos de las señoritas promotoras que salieron arrancando entre el revoltijo de papeles y carpetas que volaban sobre las mujeres malcornadas en el suelo.

Muy poco duró la esperanza de cambiarle al bloque su destartalado pelaje, porque las señoritas no volvieron nunca más a insistir con su propuesta publicitaria. Y meses más tarde, el gran afiche de los Jeans Soviet apareció en el techo de otro bloque, donde la gente es más ordenada y decente. Ahí casi todos son empleados públicos y tienen sus autitos que los lavan como guaguas los días sábado, dijo la mujer del paco entre la pica y la resignación. Además usted vecina decía la verdad, con tanta reja parece comisaría.

Así, cada casa del bloque la pintó cada vecino del color que quisiera, pedazos de naranja, partes de amarillo, murallas calipso, en fin, un mosaico de vidas que relucen su diferencia. Una forma de contener la modernidad uniformadora de la ciudad light, la ciudad aburrida, toda igual con su hábito de espejos y limpieza. La ciudad hipócrita, como un Miamicito lleno de carteles y neones que ocultan con su resplandor la miseria que se amohosa en los bordes.

-Texto, Pedro Lemebel // Imagen, Ronald B. Kitaj-

lunes, agosto 9

Filo



La mujer alcanza la perfección.
Su cuerpo
muerto porta la sonrisa del deber cumplido,
la ilusión de una necesidad griega
fluye por los papiros de su toga,
sus pies desnudos
parecen estar diciendo:
Hemos llegado hasta aquí, es el fin.
Dos bebés muertos hechos ovillo, serpientes blancas,
cada uno prendido a un pellejo
de leche, ya vacío.
Ella los ha replegado
hacia su cuerpo como pétalos
de una rosa que se cierra cuando el jardín
se endurece y las fragancias sangran
desde las dulces y profundas gargantas de la flor nocturna.
La luna no se habrá de entristecer,
allá en su atalaya de hueso.
Tiene, de todo esto, la costumbre.
A rastras crujen sombras negras.

-Texto, Sylvia Plath // Imagen, René Magritte-

jueves, agosto 5

Epitalamio, en "Las once mil vergas" -Cap. IV-



Tus manos introducirán mi bello miembro asnil
En el sagrado burdel abierto entre tus muslos
Y quiero confesarlo, a pesar de Avinain,
¡Qué me importa tu amor con tal que alcances gozo!
Mi boca a tus pechos blancos como petits suisses
Hará el abyecto honor de chupadas sin veneno
De mi verga masculina en tu coño femenino
El esperma caerá como el oro en los moldes
¡Oh, mi tierna puta! tus nalgas han vencido
De todos los frutos pulposos el sabroso misterio,
La humilde rotundidad sin sexo de la tierra,
La luna, cada mes, tan orgulloso de su culo
Y de tus ojos surge aunque les veles
Esta obscura claridad que de las estrellas cae.

ÉPITHALAME
Tes mains introduiront mon beau membre asinin
Dans le sacre bordel ouvert entre tes cuisses
Et je veux l'avouer, en dépit d'Avinain,
Que me fait ton amour pourvu que tu jouisses!
Ma bouche á tes seins blancs comme des petits suisses
Fera l'honneur abject des sucons sans venin.
De ma mentule mále en ton con féminin
Le sperme tombera comme l'ordans les sluices.
O ma tendré putain! tes fesses ont vaincu
De tous les fruits pulpeux le savoureux mystére,
L 'humble rotondité sans sexe de la terre.
La lune, chaqué mois, si vaine de son cul
Et de tes yeux jaillit méme quand tu les voiles
Cette obscure ciarte qui tombe des étoües.

- Texto, Guillaume Apollinaire // Fotografía, Man Ray-

martes, agosto 3

Soneto de las vocales



A negra, E blanca, Y roja, U verde, O azul: vocales,
algún día diré vuestro origen secreto;
A, negro corsé velludo de moscas relucientes
que se agitan en torno de fetideces crueles,
golfos de sombra; E, candor de nieblas y de tiendas,
lanzas de glaciar fiero, reyes blancos, escalofríos de umbelas;
I, púrpura, sangre, esputo, reír de labios bellos
en cóleras terribles o embriagueces sensuales;
U, ciclos, vibraciones divinas de los mares verduscos,
paz de campo sembrado de animales, paz de arrugas
que la alquimia imprimió en las frentes profundas;
O supremo clarín de estridencias extrañas,
silencio atravesado de Angeles y de Mundos;
O, la Omega, el reflejo violeta de sus Ojos!

-Texto, Arthur Rimbaud // Imagen, Camille Pisarro-

domingo, agosto 1

Encargo



Id, canciones mías, al solitario y al insatisfecho,
id también al desquiciado, al esclavo de las convenciones,
llevadles mi desprecio hacia sus opresores.
Id como una ola gigante de agua fría,
llevad mi desprecio por los opresores.

Hablad contra la opresión inconsciente,
hablad contra la tiranía de los que no tienen imaginación,
hablad contra las ataduras,
id a la burguesa que se está muriendo de tedio,
id a las mujeres de los barrios residenciales,
id a las repugnantemente casadas,
id a aquellas cuyo fracaso está oculto,
id a las emparejadas sin fortuna,
id a la esposa comprada,
id a la mujer comprometida.

Id a los que tienen una lujuria exquisita,
id a aquellos cuyos deseos exquisitos son frustrados,
id como una plaga contra el aburrimiento del mundo;
id con vuestro filo contra esto,
reforzad los sutiles cordones,
traed confianza a las algas y tentáculos del alma.

Id de manera amistosa,
id con palabras sinceras.
Ansiad el hallazgo de males nuevos y de un nuevo bien,
oponeos a todas las formas de opresión.
Id a quienes la mediana edad ha engordado,
a los que han perdido el interés.

Id a los adolescentes a quienes les asfixia la familia...
¡Oh, qué asqueroso resulta
ver tres generaciones reunidas bajo un mismo techo!
Es como un árbol viejo con retoños
y con algunas ramas podridas y cayéndose.

Salid y desafiad la opinión,
id contra este cautiverio vegetal de la sangre.
Id contra todas las clases de manos muertas.

-Texto, Ezra Pound // Imagen, Wassily V. Kandinsky-
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