jueves, julio 1

Desnuda



Amo tu desnudez
porque desnuda me bebes con los poros,
como hace el agua cuando entre sus paredes me sumerjo.

Tu desnudez derriba con su calor los límites,
me abre todas las puertas para que te adivine,
me toma de la mano como un niño perdido
que en ti dejara quietas su edad y sus preguntas.

Tu piel dulce y salobre que respiro y que sorbo
pasa a ser mi universo, el credo que me nutre;
la aromática lámpara que alzo estando ciego
cuando junto a las sombras los deseos me ladran.

Cuando te me desnudas con los ojos cerrados
cabes en una copa vecina de mi lengua,
cabes entre mis manos como el pan necesario,
cabes bajo mi cuerpo más cabal que su sombra.

El día en que te mueras te enterraré desnuda
para que limpio sea tu reparto en la tierra,
para poder besarte la piel en los caminos,
trenzarte en cada río los cabellos dispersos.

El día en que te mueras te enterraré desnuda,
como cuando naciste de nuevo entre mis piernas.

-Texto, Roque Dalton // Imagen, René Magritte-

1 comentario:

  1. Recuerdo de Marie A.

    En aquel día de luna azul de septiembre
    en silencio bajo un joven ciruelo
    estreché a mi pálido amor callado
    entre mis brazos como un sueño bendito.
    Y por encima de nosotros en el hermoso cielo estival
    había una nube, que contemplé mucho tiempo;
    era muy blanca y tremendamente alta
    y cuando volví a mirar hacia arriba, ya no estaba.

    Desde aquel día muchas, muchas lunas
    se han zambullido en silencio y han pasado.
    Los ciruelos habrán sido arrancados
    y si me preguntas ¿qué fue de aquel amor?
    entonces te contesto: no consigo acordarme,
    pero aun así, es cierto, sé a qué te refieres.
    Aunque su rostro, de verdad, no lo recuerdo,
    ahora sé tan sólo que entonces la besé.

    Y también el beso lo habría olvidado hace tiempo
    de no haber estado allí aquella nube;
    a ella sí la recuerdo y siempre la recordaré,
    era muy blanca y venía de arriba.
    Puede que los ciruelos todavía florezcan
    y que aquella mujer tenga ya siete hijos,
    pero aquella nube floreció sólo algunos minutos
    y cuando miré a lo alto se estaba desvaneciendo en el viento.


    Bertolt Brecht.


    Un Beso Dani, Muy Bueno El Blog!

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Por la travesía, Gracias...

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