jueves, marzo 4

VUELO SIN ORILLAS



Abandoné las sombras,
las espesas paredes,
los ruidos familiares,
la amistad de los libros,
el tabaco, las plumas,
los secos cielorrasos;
para salir volando,
desesperadamente.

Abajo: en la penumbra,
las amargas cornisas,
las calles desoladas,
los faroles sonámbulos,
las muertas chimeneas
los rumores cansados,
desesperadamente.

Ya todo era silencio,
simuladas catástrofes,
grandes charcos de sombra,
aguaceros, relámpagos,
vagabundos islotes
de inestable riberas;
pero seguí volando,
desesperadamente.

Un resplandor desnudo,
una luz calcinante
se interpuso en mi ruta,
me fascinó de muerte,
pero logré evadirme
de su letal influjo,
para seguir volando,
desesperadamente.

Todavía el destino
de mundos fenecidos,
desorientó mi vuelo
-de sideral constancia-
con sus vanas parábolas
y sus aureolas falsas;
pero seguí volando,
desesperadamente.

Me oprimía lo fluido,
la limpidez maciza,
el vacío escarchado,
la inaudible distancia,
la oquedad insonora,
el reposo asfixiante;
pero seguía volando,
desesperadamente.

Ya no existía nada,
la nada estaba ausente;
ni oscuridad, ni lumbre,
-ni unas manos celestes-
ni vida, ni destino,
ni misterio, ni muerte;
pero seguía volando,
desesperadamente.

-Texto, Oliverio Girondo // Imagen, Artur Manuel Rodrigues do Cruzeiro Seixas-

3 comentarios:

  1. "...Pero seguía volando,
    desesperadamente..."

    Así Sea.

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  2. El pecho se ensancha,
    Y el suspiro insiste
    En la bocanada de aire
    que no llega,
    En ese amor soñado
    Que se aferra terco
    al olvido,
    esa causa ideal
    Ese dolor ignorado
    Se arrastra entre mis pies,
    en mi piel
    afloran los miedos.

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  3. Miryam! Me maravilla mucho, mucho que tu poesía atraviese este espacio! Gracias por ComPartir y por animarNos! Mi Abrazo inconmensurable para Vos y los Tuyos!

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Por la travesía, Gracias...

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